jueves, 1 de febrero de 2007

Gracias

Sábado 20 de Enero. Ocho y media de la noche. En el Partido de la Costa, en el pueblo llamado "San Bernardo", en un boliche llamado ZUM, donde esa noche iba a haber un recital, comenzaba a tocar Shaila.
Al instante las cosas cambiaron. Cerca del escenario, donde antes había un poco de gente indistintamente mezclada, comenzó a haber Shaileros. ALgunos con carteles muy bien preparados, otros con uno que decía "Aguante EGIPTO". Todos dispuestos a escuchar el mejor grupo del mundo. Shaila.
Y yo estaba ahí, junto a mi hermana, con la mejor mochila del mundo en mis hombros. Aquella que tiene un parche de NERV, y que a partir de esa noche, también uno de Shaila. De repente el parlante empezó a sonar fuertísimo. Aturdía. Bah, me aturdía a mí. Y empecé a sentir la música dentro mío. Si me concentraba en ella, todo se volvía mágico. Pero duraba muy poco. Era un sueño. Un sueño viviendo. Yo por mi parte, tenía mi remera de María Castaña, y el anillo único. Todavía no tenía mi anillo, ni mi muñequera. Y entre gritos, cantaba las letras de las canciones que conocía. La mayoría. "Moooodelos fabricados, estereotipos controlaaaados" "Somos dos sentidos para una palabra, un re y un la menor, las dos melodías para una canción, en la armonía de una voz, que grita y vuelve a gritar" ....

Y entre los silencios, a su vez, yo gritaba "La Unión", esperando que toquen mi tema preferido. No se me escuchaba, de todos modos. Lo mejor fue haber ido a ese recital. I (L) Shaila.

Les dejo una parte del tema Alter Ego, o algo así. Este tema lo conocí gracias a juanchi. Quién lo diría, no?

A los que hablan y no callan, gracias.
A los que quieren por lo que es y no por lo que valen, gracias.
A los que lloran porque otros ríen y nos ríen porque otros lloran, gracias.
A los que van de frente y no por detrás, gracias.
A los que sueñan y no duermen, gracias.
A los que buscan problemas y no soluciones, gracias.
A los que desordenan la vida y no se acomodan en ella, gracias.
A los que se preguntan y no se responden, gracias.
A los que cuestionan y no asienten, gracias.
A los que me brindan seguridad con todas sus duduas, gracias.
A los que creen en otra persona y no a otra persona, gracias.
A los que creen en la búsqueda y no buscan a quien creerle, gracias.
A los que creen en las causas y no en las causales, gracias.
A los que creen en el sacrificio y no en sacrificar, gracias.
A los que sospechan que no son libres, gracias.
A los que saben que les falta algo y ese algo no se compra, gracias.
A los que resisten, a los que asisten, a los que dan pelea, gracias.

Gracias por no recetar el remedio antes de encontrar la enfermedad, y no inventar una infección para vendernos la cura.
Gracias por tratar de atacar los motivos y no las consecuencias.
Por enseñarnos que el saber no es inteligencia, y que un libro no es sapiencia elitista sino herramienta popular.
Gracias por interrogar e interrogarse y cuestionar la agloremación de voluntades promoviendo la acción colectiva.
Por demostrarnos que todos somos iguales en nuestras diferencias sin mejores ni peores pero con muchas diferencias.
Que los opuestos se atraen y que los límites son barreras que nos bloquean.
Gracias por pelear contra los prejuicios que a todos nos aquejan, por reconocerlos y no negarlos, para verlos, para tratar de derribarlos.


Gracias, Shaila...